Recuerdos del pasado.- EL PELELE

 

Lorenzo Fernández Molina.- Aún viene a mi recuerdo el pelele que colgaba allí cerca de mi casa, en la calle de los Rincones, todos los años. Aún resuenan en mis oídos los gritos de las mujeres en su manteo. Aquello pasó y durante tantos años sólo ha existido eso, el recuerdo.

El pelele es un muñeco relleno de paja y que ha dado lugar a una costumbre bastante generalizada a través del tiempo en toda España. Distintos escritores lo han mencionado en sus obras. Sin embargo, el relato más famoso y sobre todo para los manchegos es sin lugar a dudas los narrados por Cervantes en sus obras: “La elección de los alcaldes de Daganzo” y el “manteo de Sancho Panza” en el Quijote.


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“[…] los cuales, casi como instigados y movidos por un mesmo espíritu, se llegaron a Sancho, y apeándole del asno, uno de ellos entro por la manta de la cama del huésped y, echándole en ella, alzaron los ojos y vieron que el techo era algo más bajo de lo que había menester para su obra, y determinaron salirse al corral, que tenía por límite el cielo; y allí puesto Sancho en mitad de la manta, comenzaron a levantarle en alto y a holgarse con él como perro por carnestolendas.”

Esta costumbre existía y existe en muchos pueblos. Una semana antes, cada pandilla de chicas, se ponían de acuerdo para buscar ropa vieja: jerséis, pantalones y algún trozo de tela que rellenában de paja dándole la forma de un muñeco, le pintaban la cara y el pelo y así hacían un pelele. Siempre había alguna madre dispuesta a echar una mano.


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Se colgaban en ventanas o balcones y llegado el día se les manteaba bajo el grito de: ¡ A la una, a las dos y a las tres ! /arriba con él. O bien: Tu madre te quiere / tu padre también. / Todos te queremos / ¡ arriba con él !.

La costumbre de su celebración era el Jueves Lardero. Este jueves era el inicio de una serie de días en que se podían hartar de carne. A continuación comienza el largo recorrido de los

40 días de la Cuaresma y su prohibición. Sin embargo, su celebración se venía haciendo en algunas localidades coincidiendo con alguna festividad local o más habitual con Semana Santa.


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En Moral, el manteo, nunca ha tenido connotaciones masculinas. No se ha considerado como una ridiculez hacia el hombre sino como una diversión de las mujeres. El sentido del manteo del pelele ha degenerado hoy en día, ya que se utiliza para mostrar su mofa sobre distintos personajes de actualidad.