Personajes Ilustres

Manuel Cuevas García.- El más destacado poeta de Moral de Calatrava. Nació en Moral en 1916 y estudió en el colegio franciscano de Alcázar de San Juan. Tras la guerra civil se vio obligado a abandonar su pueblo natal y se marchó a Tavernes de Valldigna (Valencia). Algunos títulos de su obra son: Del odio a la concordia, La Mancha en pie, Mis tres llagas, Desde mi ardiente soledad, Moral de Calatrava en mi verso, Mi voz  herida….

Agustín Bravo de Velasco y Aguilera.- Del Consejo de S.M. y su secretario honorario, fue jurisconsulto eminente y de merecida reputación en el reinado de Carlos III. Retirado a su pueblo, fue repetidas veces elegido alcalde por el estado noble y a su iniciativa se debieron importantes mejoras.         Proclamado Carlos IV, y convocadas las Cortes para el reconocimiento y jura del Príncipe de Asturias D. Fernando, el Conde de Floridablanca, conocedor de su mérito, le nombró Escribano Mayor del reino junto en Cortes, siendo de su cargo el formar los apuntamientos de los acuerdos y cabiéndole no pequeña parte en la redacción de la “Proposición a las Cortes”, sobre la sucesión hereditaria, la que tendía a derogar el auto acordado de 1.713.

Agustín Salido y Estrada.- ¿Quién fue el personaje cuyo nombre ostenta la Calle Agustín Salido.

Agustín Salido y Estrada (Almodóvar del Campo, Ciudad Real, 22 de mayo de 1818 – marzo de 1891), abogado, periodista y político español.Estudió derecho en Granada; allí se dio a conocer en la revista La Alhambra. Propietario rural ilustrado, dueño de una ganadería de reses bravas, fue gobernador civil de varias provincias y le nombraron en 1875 comisario regio especial de Agricultura para la inspección de las provincias invadidas por la langosta, con cuyo cometido recorrió en los meses de mayo, junio, julio y agosto de ese año más de mil leguas; cuando en 1876 era gobernador civil de la provincia de Murcia, no dudó en utilizar al ejército para combatir un problema que había estudiado y conocía muy bien: la plaga de langosta en Cartagena y en La Unión; había llegado a la conclusión de que una política activa ante este tipo de problemas era lo menos malo; también fue diputado por Ciudad Real en las legislaturas de 1843 y 1850-51, y por Almadén en la de 1857.

De ideología liberal, sus escritos anticipan un reformismo propio del posterior Regeneracionismo; así, por ejemplo, en su estudio La langosta. Compendio de cuanto más notable se ha escrito sobre la plaga, naturaleza, vida e instintos de este insecto, y de los remedios que se han empleado y ordenado hasta el día para combatirlo, con todas las antiguas y modernas disposiciones dictadas en la materia, para que pueda servir de libro de consulta, á todas las corporaciones y autoridades administrativas del país (Madrid, 1874), libro fruto de tres décadas de recopilación y síntesis de trabajos de otros autores e incluso de horas de laboratorio y microscopio en observación del insecto; otra obra que refleja sus intereses reformistas es Caja de amparo de jornaleros (1847) etcétera. Escribió algunos artículos en El Labriego de Ciudad Real, dirigido por Francisco Rivas Moreno, con quien tanto tiene en común su labor.

También compuso varias leyendas en verso, como Leyenda histórica de un suceso prodigioso, en verso y dedicado al Santísimo Cristo de la Humildad (Ciudad Real, 1870) y Leyenda histórica de la batalla y ruina de Alarcos, Ciudad Real, 1878. Otras obras suyas son Consejos y reflexiones, 1878 y Compendio de la Historia de Ciudad Real y de su patrona la Virgen del Prado (1866). En 1867 fue designado director del balneario de aguas ferruginosas de Puertollano.