Personajes Ilustres Siglo XIX. LUIS RUIZ DE LA TORRE (Militar en Filipinas)

Luis Ruiz de la Torre nació en la calle de la Monja de Moral de Calatrava el día 16 de febrero de 1875 en el seno de una familia humilde. Hijo de Francisco Ruiz Flores, jornalero y de Francisca de la Torre, ama de casa.

Estaba casado con Da Antonia Valverde Trujillo, cuatro años menor que él y con la que no tuvo descendencia. Siendo aun un niño empezó a trabajar como pastor de rebaños de ovejas y cabras, así como en las faenas del campo. Trabajo éste, el de pastor, que desempeñaría durante toda su vida después de venir de las Filipinas.

Sin cumplir aun la mayoría de edad fue llamado a filas para prestar el servicio militar, (en aquella época duraba bastante años y más si estabas en guerra), tras la imperiosa necesidad que tenía el estado español de reclutar gente para los distintos frentes y guerras abiertas: Cuba, Norte de África, Filipinas. Ingresó en las Compañías de Infantería de Cazadores de Montaña, los cuales fueron movilizados para sofocar la insurrección indígena de las Filipinas. Marchó hacía el archipiélago Filipino en julio de 1892 donde figura en la lista de embarque del vapor “Marqués de Novaliches” que salió del puerto Barcelona con dirección al puerto deManila.

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En la campaña de Filipinas, don Luis Ruiz de la Torre, perteneció al heroico Batallón de Cazadores de Arapiles y estuvo en la guarnición que defendía el importante baluarte de “Las Piñas”. En entrevista concedida el miércoles 4 de diciembre de 1968 al periódico La Vanguardia Españoladecía: “Mi amigo Don José Touriñó, que me rasuró a lo largo de bastantes anualidades, se batió en Cuba, bajo el mando de Weyler, en el Batallón de Cazadores de Barbastro, y solía cantarme, mientras me enjabonaba la cabeza, la contraseña de su unidad:

Soy cazador, un cuarto más,en alpargatas lo gastarás.”

Ahora hablemos un poco de historia. Cuando don Luis combatía, el general en jefe de las operaciones era el laureado don Camilo García de Polavieja y del Castillo. El general Polavieja llegó al archipiélago Filipino en diciembre de 1896, para sustituir al general Blanco, marqués de Peña Plata. Nada más tomar posesión de su cargo hubo de enfrentarse con una delicada cuestión: ejecutar la sentencia de muerte contra Rizal. Rizal era el cerebro del levantamiento, aparte de un excelente médico y un destacado poeta. Navegando éste hacia la península se le detuvo en alta mar y fue conducido a Manila acusándolo de ser el jefe de la rebelión.

El tribunal militar le condenó a muerte siendo pasado por las armas, sentencia que se cumplió a los pocos días de haber rematado el consejo de guerra sumarísimo. Polavieja, que firmó la sentencia, duró poco en la Capitanía General, tuvo tropiezos con el gabinete de Cánovas del Castillo y fue reemplazado en el mando por don Fernando Primo de Rivera.

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La llegada de don Camilo a Madrid era un claro barrunto de que la suerte de Filipinas estaba jugada. Eran inútiles todos nuestros esfuerzos. A Polavieja no debió gustarle nada la oda «A Filipinas», que Rizal compuso en capilla antes de morir y que suscitó en el pueblo una tremenda sacudida:

«Mi patria idolatrada, dolor de mis dolores, querida Filipinas, oye el postrero adiós, ahí te dejo todo: mis padres, mis amores; voy adonde no hay esclavos, verdugos ni opresores; donde la fe no mata, donde lo que reina es Dios»…

El poema de Rizal era para preocuparse, no para arrugarse, porque Polavieja no sé arrugaba nunca, pero comprendía lo que había de suceder inexorablemente. Es posible que nuestro paisano don Luis Ruiz de la Torre, en su Mancha natal, haya rememorado más de una vez el error del fusilamiento de Rizal y haya deletreado su canto patriótico.

Otra nota de prensa esta del periódico “El Imparcial” fechada en Madrid el día 19 de agosto de 1897, dice textualmente: EN BARCELONA Soldados socorridos en los días 3, 13, 17, 18, 19 y 20 de julio de1897. Con ropas y 10 pesetas a Luís de la Torre Ruiz de Moral de Calatrava (Ciudad Real). Se supone que esto sería la paga y el uniforme que les daban en la guarnición.

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Una vez obtuvo la licencia tras siete años de lucha y servicios a la patria, fue repatriado a España donde fue nombrado teniente honorario del Ejercito Español por ser uno de los pocos supervivientes de la campaña de Filipinas. En 1968 con 94 años cumplidos se conservaba aun en buen estado de salud y se mantenía económicamente con la irrisoria cantidad de 250 pesetas mensuales, que le abona por sus méritos castrenses el Estado español. Es de suponer que muchos de los sucesos ocurridos en Filipinas se le vendrían a la memoria en el momento del abono de las doscientas cincuenta pesetas mensuales que recibía en concepto de gratificación por los servicios prestados a la Patria.

Luis Ruiz de la Torre murió en Moral de Calatrava, tras suicidarse por ahorcamiento en su domicilio familiar de la calle Alarcón, no 8, el día 14 de agosto de 1971 a los 96 años de edad. Era popularmente conocido, en su pueblo natal, por el apodo de: “el hermano Caliche”, y se le consideraba como uno de los últimos supervivientes de la Guerra de las Filipinas. (Los últimos de Filipinas. Sitio de Baler). Como homenaje su pueblo natal le ha dedicado una de sus calles, poniéndole su nombre.

NOTA. Descripción: Los Últimos de Filipinas es el nombre por el que se conoce a los soldados del ejército español que lucharon, después de terminada la guerra, en el sitio de Baler (Isla de Luzón) Filipinas, (337 Días desde el 30 de junio de 1898 al 2 de junio de 1899), contra los independentistas filipinos, en una guerra creada por Estados Unidos para así apropiarse de las últimas colonias españolas en ultramar (Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas), en lo que fue la Guerra Hispano-Estadounidense, también conocida en España como «el desastre del 98».

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Relación de sitiados

En total fueron sitiadas 60 personas, incluyendo los dos misioneros enviados por los filipinos. De ellas 15 murieron de beriberi o disentería, dos por heridas de combate, 6 desertaron y 2 fueron fusilados por orden del Teniente Saturnino Martín Cerezo tras ser declarados culpables de intento de deserción.

Comandante político-militar de El Príncipe

Capitán de Infantería Enrique de las Morenas y Fossi, natural de Chiclana de la Frontera, Cádiz. Falleció por enfermedad el 22 de noviembre de 1898.

Tropa del Destacamento de Baler:

  •  2o Teniente Juan Alonso Zayas, natural de Puerto Rico. Falleció por enfermedad el 18 de octubre de 1898.
  •  2o Teniente Saturnino Martín Cerezo, natural de Miajadas, Cáceres.
  •  Cabo Jesús García Quijano, natural de Viduerna de la Peña, Palencia.
  •  Cabo José Chaves Martín. Falleció por enfermedad el 10 de octubre de 1898.
  •  Cabo José Olivares Conejero, natural de Caudete, Albacete.
  •  Cabo Vicente González Toca. Fusilado el 1 de junio de 1899.
  •  Corneta Santos González Roncal, natural de Mallén, Zaragoza.
  •  Soldado de 2a Felipe Herrero López. Desertó el 27 de junio de 1898.
  •  Soldado de 2a Félix García Torres. Desertó el 29 de junio de 1898.
  •  Soldado de 2a Julián Galbete Iturmendi. natural de Morentin

    (Navarra), Falleció debido a heridas el 31 de julio de 1898.

  •  Soldado de 2a Juan Chamizo Lucas, natural de Valle de Abdalajís, Málaga.
  •  Soldado de 2a José Hernández Arocha, natural de La Laguna, Tenerife.
    • Soldado de 2a José Lafarga Abad. Falleció por enfermedad el 22 de octubre de 1898.
    •  Soldado de 2a Luis Cervantes Dato, natural de Mula, Murcia.
    •  Soldado de 2a Luis Ruiz de la Torre, natural de Moral de

      Calatrava, [Ciudad Real].

    •  Soldado de 2a Manuel Menor Ortega, natural de Sevilla, Sevilla.
    •  Soldado de 2a Vicente Pedrosa Carballeda, natural de Carballino, Orense.
    •  Soldado Antonio Bauza Fullana, natural de Petra, Mallorca.
    •  Soldado Antonio Menache Sánchez. Fusilado el 1 de junio de 1899.
    •  Soldado Baldomero Larrode Paracuello. Falleció por enfermedad el

      9 de noviembre de 1898.

    •  Soldado Domingo Castro Camarena, natural de Aldeavieja, Ávila.
    •  Soldado Emilio Fabregat Fabregat, natural de Salsadella, Castellón.
    •  Soldado Eufemio Sánchez Martínez, natural de Puebla de Don Fadrique, Granada.
    •  Soldado Eustaquio Gopar Hernández, natural de Tuineje, Las Palmas
    •  Soldado Felipe Castillo Castillo, natural de Castillo de Locubín, Jaén
    •  Soldado Francisco Real Yuste, natural de Cieza, Murcia.
    •  Soldado Francisco Rovira Mompó. Falleció por enfermedad el 30 de setiembre 1898.
    •  Soldado Gregorio Catalán Valero, natural de Osa de la Vega, Cuenca
    •  Soldado Jaime Caldentey Nadal. Desertó el 3 de agosto de 1898.
    •  Soldado José Alcaide Bayona. Desertó el 8 de mayo de 1899.
    •  Soldado José Jiménez Berro, natural de Almonte, Huelva.
    •  Soldado José Martínez Santos, natural de Almeiras, La Coruña.
    •  Soldado José Pineda Turán, natural de San Felíu de Codinas, Barcelona.
    •  Soldado José Sanz Meramendi. Falleció por enfermedad el 13 de febrero 1899.
    •  Soldado Juan Fuentes Damián. Falleció por enfermedad el 8 de noviembre 1898.
    •  Soldado Loreto Gallego García, Los Isidros Requena, Valencia.
    •  Soldado Manuel Navarro León. Falleció por enfermedad el 9 de noviembre 1898.
    •  Soldado Marcelo Adrián Obregón, natural de Villalmanzo, Burgos.
    •  Soldado Marcos José Petanas. Falleció por enfermedad el 19 de mayo 1899.
    •  Soldado Marcos Mateo Conesa, natural de Tronchón, Teruel.
    •  Soldado Miguel Méndez Expósito, natural de Puebla de Tabe, Salamanca.

      •  Soldado Miguel Pérez Leal, natural de Lebrija, Sevilla.
      •  Soldado Pedro Izquierdo Arnaíz. Falleció por enfermedad el 14 de noviembre 1898.
      •  Soldado Pedro Planas Basagañas, natural de San Juan de las Abadesas, Gerona.
      •  Soldado Pedro Vila Garganté, natural de Taltaüll, Lérida.
      •  Soldado Rafael Alonso Medero. Falleció por enfermedad el 8 de octubre de 1898.
      •  Soldado Ramón Buades Tormo, natural de Carlet, Valencia.
      •  Soldado Ramón Donat Pastor. Falleció por enfermedad el 10 de

        octubre 1898.

      •  Soldado Ramón Mir Brills, natural de Guisona, Lérida.
      •  Soldado Ramón Ripollés Cardona, natural de Morella, Castellón.
      •  Soldado Román López Lozano. Falleció por enfermedad el 25 de octubre 1898.
      •  Soldado Salvador Santamaría Aparicio. Falleció debido a heridas el 12 de mayo 1899.
      •  Soldado Timoteo López Larios, natural de Alcoroches, Guadalajara.

        Enfermería

        •  Médico provisional de Sanidad Militar (teniente) Rogelio Vigil de Quiñones, natural de Marbella, Málaga.
        •  Cabo Alfonso Sus Fojas, filipino. Desertó el 27 de junio de 1898.
        •  Sanitario Tomás Paladio Paredes, filipino. Desertó el 27 de junio de 1898.
        •  Sanitario Bernardino Sánchez Cainzos, natural de Guitiriz, Lugo.

          Religiosos

      •  Fray Cándido Gómez Carreño, párroco de Baler, natural de Madridejos, Toledo. Falleció por enfermedad el 25 de agosto de 1898
      •  Fray Juan López Guillén, misionero destinado en Casigurán enviado por las tropas filipinas tras su captura, que decidió, junto con el padre Minaya, quedarse en la iglesia a petición del capitán Las Morenas, natural de Almonacid de Toledo, Toledo
      •  Fray Félix Minaya, misionero destinado a Casigurán enviado por las tropas filipinas tras su captura, que decidió, junto con el padre López Guillén, quedarse en la iglesia a petición del capitán Las Morenas, natural de Pastrana, Guadalajara